Encerrada en mí misma por el recuerdo del dolor que aquejaba en mí, todos los días decidí por fin sin darme cuenta abrir mi corazón a la vida, salir de la oscuridad que había producido la ilusión de haber conocido el amor real y puro, incondicional en la vida. Esta ilusión me mantuvo en la soledad, dañando mi ser de mil maneras posibles, lastimando cada parte de mi cuerpo.
Un día Dios puso un nuevo ángel en mi camino, pero este si era un ángel de verdad que inspiraba calidez, humildad, amor a la vida. Una persona entera de amor, de cuerpo y alma, brindando paz al alma, produciendo una sonrisa enorme en mi rostro... haciendo sentir lo más hermoso de la vida: el amor.
Recé todos los días al haberlo conocido y agradeciendo la hermosa persona que estaba a mi lado. Luché todos los días por el amor de mi amado y a pesar de todo decidí alejarme considerando que al ser ángel debía tener lo más maravilloso de este mundo y yo no lo era.
¡Nos amamos tanto! nuestro amor en el aire producía una suave brisa llena de esperanza a la vida, nuestras miradas de amor y la luz y el brillo en los ojos que cada uno poseemos cuando nuestras almas se unen por el amor, es lo más me llena el alma.
En esta etapa de la vida sé y entiendo lo que es el amor en la vida. No se ama con lo vulgar y mundano en está vida, amar es renunciar a un ser maravilloso para que concilie ser feliz, amar es querer y desear lo más hermoso de esta vida para la persona que nos deja sin respiración y quisiéramos morir en ese instante junto a sus brazos.
Sólo me queda decir adiós a la ilusión de compartir la vida con el amor de mi vida hoy renuncio a vos mi amor.
Te amo.
